Tras una larga batalla judicial, la joven española morirá este jueves por la eutanasia
Noelia Castillo tiene 25 años y una decisión tomada desde hace tiempo: quiere morir.
Este jueves 26 de marzo, en Barcelona, se hará efectiva una solicitud que lleva casi dos años atravesando despachos, tribunales y titulares. Pero la historia de Noelia no empezó en los juzgados. Empezó antes, en una vida marcada por la fragilidad.
Un cambio de golpe
En 2022, tras sufrir una agresión sexual y en medio de un entorno personal complejo —descrito durante el proceso judicial como el de una familia desestructurada—, Noelia intentó quitarse la vida.
Sobrevivió. Pero aquel intento le dejó una secuela irreversible: una paraplejia que la condenó a una existencia atravesada por el dolor físico y la dependencia.
Desde entonces, su vida cambió de eje. Lo cotidiano se volvió inaccesible, y el cuerpo, una frontera hostil. El sufrimiento dejó de ser episódico para convertirse en estado permanente.
Fue en ese contexto, donde tomó la decisión que hoy la define ante la opinión pública: solicitar la eutanasia. El procedimiento se realizará conforme a la ley española de eutanasia, mediante la administración de fármacos por personal sanitario, diseñada para provocar la muerte de forma rápida y sin dolor, en un entorno clínico y controlado.
No fue un impulso. Tampoco una reacción inmediata. Fue, según han concluido médicos y jueces, una decisión madurada, reiterada y plenamente consciente.