Pez muerto en un terreno agrietado por la sequía en el lago de Benbrook, Texas (EE. UU.). EFE/Larry W. Smith |
Redacción Medioambiente (EFE).- Temperaturas cada vez más altas que afectan a la superficie terrestre y oceánica, fenómenos climáticos más potentes, niveles de emisiones cada vez mayores o contaminación cada vez más grave son algunos aspectos que encienden cada año las alertas sobre el estado de la Tierra y que llaman a acelerar medidas para frenar el calentamiento global.
En el marco del Día de la Tierra, que se celebra cada 22 de abril, los datos advierten de que el calentamiento planetario continúa al alza. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que 2024 fue el año más cálido registrado, seguido de 2025.
Según la OMM, el clima está cada vez más «descompensado» y sus previsiones apuntan a que las temperaturas extremas se mantendrán, con el 70 % de probabilidad de superar en algunos periodos el 1,5 ºC, el límite recomendado por el Acuerdo de París para frenar el calentamiento global.
Cada fracción de grado de calentamiento puede suponer la aparición de fenómenos climáticos más potentes y la ocurrencia en menor periodo de tiempo.
Unos impactos que dejaron en los últimos años en diferentes lugares de la Tierra mayores sequías y estrés hídrico, con voraces incendios, precipitaciones e inundaciones, aumento del deshielo, pérdida de glaciares, de biodiversidad, con consecuencias para millones de personas, muchos convertidos en migrantes climáticos.
Emisiones GEI en aumento
Para cumplir con las recomendaciones del Acuerdo de París, la tendencia debería ser limitar el aumento del calentamiento con una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Y en esa senda se encuentran los países miembros de la Unión Europea, según los últimos datos.
De acuerdo con las cifras facilitadas por la Agencia Europea para el Medio Ambiente (AEMA), la UE redujo las emisiones GEI un 40 % respecto a 1990, y registró una caída del 3 % entre 2023 y 2024. Los recortes se dieron gracias al incremento de las energías renovables, la mejora de la eficiencia energética y cambios económicos estructurales, así como una reducción del consumo de combustibles fósiles.
Sin embargo, conforme al informe Global Carbon Budget 2025, la emisiones mundiales de dióxido de carbono (CO2) fueron en sentido contrario y aumentaron un 1,1 % con respecto al 2024.
Unas emisiones que siguen creciendo y continúan incrementando la temperatura global de la atmósfera y del agua marina, con los conflictos actuales en Oriente Medio y Ucrania que agravaron la dependencia de los combustibles fósiles.
Manglares de la zona de Bajamar en Puntarenas, en San José (Costa Rica). EFE/ Jeffrey Arguedas |
Asimismo, otro informe publicado también esta semana por la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC) alertó de que la contaminación del aire aumenta el riesgo de sufrir varios tipos de cáncer.
El economista británico Nicholas Stern, autor de Informe Stern sobre las consecuencias económicas del cambio climático, afirmó hace unos días en Madrid que el actual conflicto en Irán muestra de nuevo los peligros de la dependencia de los combustibles fósiles «para las economías y la seguridad» e instó a «acelerar y mantener» la transición energética.
Tras un encuentro con la ministra española para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Sara Aagesen, Stern subrayó que «existen argumentos medioambientales muy potentes para el cambio». Y aseveró que «las próximas dos décadas serán absolutamente decisivas para el rumbo del mundo en materia de clima y biodiversidad».